domingo, 29 de junio de 2014

LA INSPIRACION

Todo acto de creación es un acto de destrucción. Las personas que dejan de lado su destructor interior y se apegan a ideas y formas, alejan la inspiración.
La rigidez, la comodidad y la seguridad de la vida diaria nos alejan cada vez más de la inspiración.
El otro día leí un artículo más que interesante sobre la creatividad, que depende por supuesto de la inspiración, decía que vivir una vida inspirada es un deseo de todos, es como un regalo, una gracia o un don, que puedes desearla, pero no agarrarla. Y es que decía este articulo que para inspirarnos debemos conectar los dos hemisferios de nuestro cerebro, y esto no es nada fácil, en una sociedad que siempre ha privilegiado lo lógica,  lo analítico y lineal, características que pertenecen al  hemisferio cerebral izquierdo, pero últimamente los expertos destacan la necesidad de rescatar las virtudes del hemisferio derecho, lo intuitivo, lo poético, es en este hemisferio donde se encuentran las musas, claro está si estamos dispuestos a arrodillar a nuestro lógico hemisferio izquierdo, entonces como hacer para que la tan anhelada inspiración nos llegue?, debemos a aprender a pensar divergentemente, es decir sin las ataduras lógicas, por la fluidez y la erupción de grandes cantidades de imágenes e ideas, poner el mundo al derecho y al revés.
Pero la inspiración no llega sin jugar, por eso cuando nos sintamos atrofiados y paralizados, algo bueno sería sentarnos en el piso y volver a jugar como lo hacen los niños, cantar, bailar, actuar, disfrazarse, convertirse, desordenar, nos olvidamos que para prolongar nuestra vida, ser longevos y fuertes no importan tanto las medidas profilácticas que tomemos en nuestra vida, más bien si que importa la capacidad de jugar, de gozar la vida, y mantenernos jóvenes de espíritu.
Picasso decía “La inspiración existe, pero tiene que encontrarte trabajando”. Y digamos que también debería encontrarte jugando.


jueves, 26 de junio de 2014

QUE ES MEJOR LA REALIDAD O LA FANTASIA ?



Hay veces que no sé lo que me pasa, ya no puedo saber  qué es lo que pasa adentro, en realidad este es un pedacito de una canción que me gusta de caifanes, en fin, no sabía cómo empezar porque no es fácil escribir cuando no estás acostumbrado a hacerlo, sin embargo siento que cada vez que lo hago me siento mejor, y como no, si escribiendo logramos exorcizar tantos demonios que llevamos dentro, sobre todo yo, y es que no es fácil lidiar con la famosa ansiedad, si diagnosticada oficialmente por psiquiatra y todo, la enfermedad moderna por excelencia, porque entonces me tendría que sentir avergonzada por declarar públicamente que padezco de ella? Si hasta el famoso escritor Paulo Coelho ha confesado sin más ni más que estuvo recluido en hospitales psiquiátricos? Porque entonces yo que soy solo una simple mortal no lo he de hacer? ¡Al diablo con lo que piensen los demás! El tema aquí seria como lidiar con ella y toda la molestia que nos causa pues en ocasiones la cura es peor que la enfermedad, hace un tiempo se me ocurrió inventar un método que en un principio funciono pero después se me volvió un problema peor y casi enloquezco literalmente, ¿porque tengo que ser tan existencialista?, ¿porque no soy más practica?, sabrá Dios lo cierto es que se acuden a tantos mecanismos de defensa para desterrar de nuestra mente tanta inconformidad con nuestra realidad, que pienso que a veces yo he exagerado, la fantasía y la imaginación son una buena estrategia, pero también en ocasiones se vuelve en nuestra contra, que difícil se vuelve capotear esta enfermedad (la Ansiedad) bueno y lo que ello conlleva, a otra enfermedad peor aún, la depresión, que mezcla mas ¡exótica! Como estaba diciendo la imaginación es maravillosa y nos puede alegrar por un tiempo la vida hasta que empiezas a desear que esa fantasía se vuelva realidad, y hay si como decía mi abuela es cuando empieza cristo a padecer, porque la ansiedad hace su aparición una vez mas y esta vez con más fuerza, y entonces cual sería el antídoto, pues lo contario claro, tratar de volver a tu realidad, porque a fin de cuentas esa si es tuya de verdad, pero ¡que va! nos volvemos tan tercos que luego de sufrir volvemos a crear fantasías en nuestra mente y todo vuelve a empezar, circulo vicioso.
Por si acaso “tomo medicina para esto” pero a veces tampoco funciona, no queda de otra que pedirle al altísimo que se apiade de nosotros.